Los daños a pacientes ocasionados por errores de medicación evitables constituyen el 37,4% del total de eventos adversos detectados.
Los incidentes asociados a una mala gestión de medicamentos implican errores con consecuencias graves para los pacientes.

En marzo del 2017 la Organización Mundial de la Salud lanza la 3ª iniciativa mundial para reducir a la mitad los daños evitables relacionados con la medicación en los próximos 5 años.

Por ello estos medicamentos han sido establecidos como un objetivo de seguridad internacional, siendo un aspecto prioritario en los programas de seguridad clínica. Cuando se aborda en un hospital el desarrollo de un programa de prácticas de reducción de errores de medicación con los medicamentos de alto riesgo es necesario reconocer, en primer lugar, la extraordinaria complejidad que tiene el sistema de utilización de los medicamentos en los hospitales. En este contexto, hay que asumir que ninguna práctica por sí sola va a permitir garantizar la seguridad de la utilización de los medicamentos de alto riesgo, sino que es preciso
introducir diversas prácticas en todas y cada una de las etapas que configuran el sistema de utilización de los medicamentos. Por ello se aconseja que se implanten prácticas específicas dirigidas a evitar errores en el envasado, etiquetado, almacenamiento, prescripción, dispensación, preparación y administración de los mismos.

Las transiciones asistenciales son también un momento que puede inducir a errores. Estudios publicados ponen de manifiesto que en alrededor del 50% de los pacientes admitidos en hospitales de agudos se producen discrepancias de medicamentos no intencionadas entre la
medicación que tomaba el paciente en el momento del ingreso y la prescripción hospitalaria.

La conciliación de medicamentos es el proceso formal en el que los profesionales de la salud se asocian con los pacientes para garantizar una transferencia de información de medicamentos precisa y completa en las interfaces de atención. El objetivo de la conciliación es disminuir los
errores de medicación a lo largo de toda la atención sanitaria, garantizando que los pacientes reciben todos los medicamentos necesarios que estaban tomando previamente en la dosis, vía y frecuencias correctas y que se adecúan a la situación del paciente y/o a la nueva prescripción
realizada. Esto asegura que al alta institucional, los pacientes reciban toda la medicación que deben.

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